Su origen se remonta a finales del siglo XIX y se confluye en distintas partes del mundo. Su propia creación está llena de curiosidades y de anécdotas, por eso queremos explicarte todas ellas en el artículo de hoy.

Todas las curiosidades que envuelven la creación del Anís del Mono

El creador del Anís del Mono, Vicente Bosch, recibió un simpático monito como regalo de negocios con tierras americanas y fue por ese motivo por el que acuño el nombre de Anís del Mono a su famosa creación. En cuanto a la singular botella de cristal, la historia fue mucho más romántica. Porque fue el propio Bosch quién andaba buscando un regalo especial para su mujer y, finalmente, encontró en la plaza Vendôme de París el perfume perfecto para ella y, además, la inspiración ideal para crear la botella que hoy todos conocemos. En cuanto a la etiqueta del Anís del Mono, llama la atención el rostro del propio mono que recuerda a Charles Darwin, haciendo un guiño a su teoría de la evolución humana.

Está claro que su creador fue un hombre pionero en la publicidad y el marketing, ya que a día de hoy el Anís del Mono sigue teniendo una de las botellas más peculiares del mercado gracias a su cristal adiamantado, que muchas familias rascaban durante la época navideña y lo transformaban en instrumento. Incluso en 2012 se inventó una app llamada Monomusic, para recordar aquel instrumento casero, que todas las familias españolas tenían en su casa.

Actualmente, la fábrica de Anís del Mono, ubicada en Badalona, es una de las joyas modernistas de la ciudad que sigue conservando su valor artístico y patrimonial. Desde la sala de destilación en la que se elabora el anís de forma artesanal hasta el archivo donde conservan todo el sabor de este popular producto. Como dato curioso, nos ha parecido gracioso destacar que en Badalona existe una estatua en honor al Anís del mono y se trata de un mono de 200 kilos de peso esculpido en bronce.

La manera más tradicional de tomar esta bebida es después de una buena comida, porque es un licor muy digestivo que puede tomarse solo, muy frío, con o sin hielo, en chupito helado o en copa. Puede acompañarse de un chorrito de agua para crear la formar la mítica bebida llamada Palomita o bien acompañado de unas gotas de limón que le aportan ese toque cítrico. Pero los usos del Anís del Mono son ilimitados, porque puede usarse como licor digestivo, para crear cócteles o para aderezar una rosquilla. Su sabor dulce puede ensalzar el sabor en cada una de estas tres opciones y puede servirte de inspiración para crear nuevos y deliciosos platos.